También en las situaciones "normales", nuestro músculo merece ser tratado de un modo "especial".
La práctica de ejercicio físico nos beneficia de varias maneras: nos ayuda a mantener la salud, a prevenir la aparición de varias patologías y es útil para el tratamiento y/o recuperación de diversos trastornos. Incluso es beneficioso emocionalmente, porque "nos vemos mejor" y "nos sentimos mejor".
El ejercicio físico debe adaptarse al estado físico y la edad de cada persona, a su entorno socioeconómico y disponibilidad de tiempo libre, o a otros factores que dependerán de cada individuo. Si no estamos acostumbrados al ejercicio físico, empezar resulta difícil.
Es más fácil si primero establecemos metas sencillas (por ejemplo caminar, utilizar las escaleras) y después las aumentamos progresivamente, programando actividades físicas periódicas como correr , nadar, etc.
Como ejemplo, la siguiente lista recoge actividades de intensidad moderada en lo referente al tipo de actividad y la duración de ésta:
Caminar 3 kilómetros en 30 minutos
Jugar a voleibol 45 minutos
Bailar (socialmente) 30 minutos
Nadar 20 minutos
Jugar a básquet entre 15 y 20 minutos
Subir y bajar escaleras 15 minutos
Limpiar cristales o suelos de 45 a 60 minutos
Montar en bicicleta 8 km durante 30 minutos.
Saltar a la comba 15 minutos
Recuerde que para mantener un nivel adecuado de actividad física es necesario no solo seguir una dieta equilibrada que incluya minerales, sino también realizar los ejercicios siguiendo los consejos de los especialistas en educación física y deporte.