Home   |   Productos  |   Respaldo científico  |   Preguntas   |  Distribución  |  Noticias  |   Mapa Web
 
Al hacernos mayores cambia nuestro cuerpo, nuestro metabolismo, y también cambian nuestras necesidades nutricionales.

Los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento alteran los procesos de masticación, digestión y absorción de los alimentos, y por tanto, puede variar la eficacia de nuestro cuerpo en el aprovechamiento de los nutrientes de nuestra dieta. Además la dificultad de movimientos para realizar determinadas tareas domésticas como cocinar o ir a la compra, forman un entorno que propicia en las personas mayores que sea frecuente la aparición de deficiencias nutricionales.

La falta de Minerales, ya sea de uno o varios, puede dar lugar a la aparición de un conjunto de síntomas inespecíficos pero importantes, tales como fatiga, apatía, malestar, debilidad y falta de concentración, que variarán en función de los Minerales que nos falten y su grado de deficiencia, y que en el caso de las personas mayores pueden mezclarse con otros síntomas de situaciones o enfermedades ya existentes, que posiblemente multiplicará o agravará su sensación de malestar.

<< volver