Las personas cuyo trabajo diario obliga a un fuerte desgaste físico deben tener en cuenta su mayor requerimiento energético en su dieta habitual. El desgaste físico que experimentan sería equiparable al de los deportistas.
Los músculos, debido a la actividad muscular repetitiva, ya sea mediante entrenamiento o debido a una elevada actividad física en el entorno laboral, se desarrollan, (aumenta la producción de miofibrillas, mitocondrias etc), e incrementa el diámetro de las fibras musculares. Estos músculos, más desarrollados, serán capaces de llevar a cabo contracciones más potentes.
Para conseguir una dieta capaz de cubrir estas especiales necesidades energéticas, se debería calcular el gasto energético que supone la realización de cada actividad profesional, y a partir de ahí calcular los requerimientos energéticos adecuados a cada individuo en función de factores tales como edad y sexo.
La alimentación debe incluir todos los grupos de nutrientes, pero debe prestar especial atención a los hidratos de carbono (pan, cereales, legumbres, pastas alimenticias, arroz) que deben ser un 50-60% de los alimentos de su dieta. Otro grupo importante de nutrientes son las proteínas, que se encuentran sobretodo en carnes, pescados, huevos, leche y legumbres, y que deben aportar a un adulto, en una dieta equilibrada, entre un 10-15% de las calorías de la dieta. El resto de la energía necesaria debe ser suministrada por los lípidos, recomendados en un 25-30%,
y que están presentes en los productos lácteos, huevos y leche, mantequillas, margarinas y aceites, pescado graso y determinadas carnes.
Los minerales son otro grupo de nutrientes indispensables para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Los minerales son imprescindibles, porque debido a que forman parte de multitud de sistemas enzimáticos corporales, los necesitamos para conseguir aprovechar la energía y los nutrientes que nos proporcionan hidratos de carbono, lípidos y proteínas. De nada nos serviría alimentarnos bien y planificar nuestra dieta, si luego nos fallan los mecanismos de nuestro cuerpo para aprovechar esos alimentos.