Una alimentación completa y equilibrada aporta al organismo los nutrientes necesarios para nuestro bienestar.
No obstante, son muy frecuentes las situaciones que provocan un déficit de los minerales indispensables para el equilibrio neuromuscular:
Alimentación inadecuada
Estrés, cansancio psíquico o mental
Sobreesfuerzos físicos
Enfermedades de tipo reumático, neuromuscular, etc.
Períodos posteriores a inactividad física (por ejemplo, después de guardar cama unos días)
Cuando nuestros músculos tienen sed de minerales, lo manifiestan en forma de molestias, más o menos intensas según cada situación.